1956

¡Libertad!

Después de un año de vivir en un departamento, nos mudamos (¡otra vez!). Estoy en una casa pareada en Diagonal Oriente 1480 y por primera vez tengo una amplia pieza de dormitorio para mí solo. Lo disfrutaré mucho.

Diagonal Oriente es una calle muy tranquila. Apenas pasan autos. La calle llega solamente hasta una cuadra después de Manuel Montt. Ahí hay una calle cerrada que da una vuelta completa. De los vecinos, pocos tienen un auto, excepto el del frente que es de un médico jubilado. Frondosos árboles mecen sus hojas al viento y me suenan como si fuera mucha gente aplaudiendo.

Me prestan una bicicleta, pero nadie me ha enseñado ni me enseñará a andar en ella. Así que decido tomarla e intentarlo. Lo hago decenas de veces dando vuelta a la manzana. Después de caerme muchas veces y pasado quizá unas dos horas, lo logro. Y en esa vuelta, veo que hay vecinos asomados y que me aplauden por haberlo logrado. ¡Ni me había dado cuenta que me estaban observando!

Con ella doy muchas, muchas vueltas hasta tener destreza. Cada vuelta es medio kilómetro (¡lo medí! 200 metros entre Antonio Varas y Manuel Montt más 50 metros entre Diagonal Oriente y Pedro Lira. 200+200+50+50 metros). No puedo prestársela a nadie porque no es mía. Ni siquiera a una amiga que me ruega se la preste. Como no lo consigue, decide tenderse en el pasto (que entonces había frente a la casa) y abrir sus piernas dejando ver sus calzones. Yo, que durante muchos años sería muy inocente, no entendí el gesto o insinuación.

—Eres muy interesado, Sergio. Me dice. Y yo no entiendo a qué se refiere. ¿Alguien me lo puede explicar? En una de esas se presenta otra vez la ocasión y si es buena, podría aprovecharla. No sé.

Aromas inolvidables

Me gusta que me manden comprar algo al almacén de la esquina. Me encanta ver al almacenero como utiliza una poruña para llenar un cartucho con harina, arroz, legumbres u otra cosa. Apreciar también la habilidad que tiene para poner en un papel café rectangular la cantidad de azúcar que se le pide, hacer dos movimientos de rotación en el aire y producir un cierre produciendo un moñito a cada lado del ahora paquete.

Hay una mezcla de olores que emanan desde los compartimentos que tiene en la base de las estanterías.

De un tambor con aceite, acciona una bomba y vierte la cantidad pedida en unos jarritos y luego llena las botellas que uno trae.

Al final, saca una libreta medio grasienta donde anota con un viejo lápiz mina la cantidad de dinero que confía se le pagará a fin de mes. Hoy se fía, y mañana también.

Es un conjunto de aromas, sonidos, colores y movimientos que creo quedarán para siempre en mí.

Llevo ya varios cientos de tarjetas con mis resúmenes y comentarios de los libros que voy leyendo. En un lado el texto elegido y al reverso, mis comentarios.

Mi dormitorio está hacia atrás, da al patio de una casa grande donde tengo mis primeros amigos. En el frente, la ventana de la izquierda es la del living o salón. La ventanita chica de la derecha es de un pequeño baño de visita, que adquirirá una enorme importancia en mi vida. Claro que ese es otro cuento.

Entro a trabajar en una carnicería que estaba ubicada en Diagonal Oriente con Manuel Montt. (Ver ubicación en el mapa, donde hay una flechita). Reparto carne y cecinas a domicilio en una bicicleta que me pasan. Parece que lo hago bien. No sé como, recibo luego de obsequio una bicicleta verde muy bonita.

No sólo recibo la bicicleta. Recibo la libertad. Con ella comienzo a viajar por toda la ciudad, total nadie me extraña. Ya hacía un tiempo había descubierto los mapas y los planos. Y tengo ya muy claro que, una cosa es el mapa y otra el territorio.

Así que decido conocer el territorio. Me compro una guía Dack, que es un librito de bolsillo con planos e índice de calles que observo usan los Carabineros (policía) cuando la gente les pregunta por alguna dirección. Y uno de mis primeros viajes consiste en ir, en bicicleta, al Aeropuerto Los Cerrillos que está hacia el límite de la ciudad. Me fascina ver los aviones y la gente. Hay una terraza donde uno puede contemplar como los pasajeros pasan por debajo a embarcarse. Un niño como yo puede moverse por todo el edificio del Aeropuerto sin que nadie se lo impida ni le llame la atención.

Foto: Aeropuerto Los Cerrillos en 1956. En primer plano un avión bimotor de Pan American Grace (PANAGRA).

Hay unos folletos de color verde musgo. Son de la Línea Aérea Nacional, Lan. Su logo es la palabra Lan con la cabeza de un cóndor en la parte superior de la L. Viajo en el tiempo y aprecio como van cambiando los diseños. Pasa por los colores azul y rojo y una estrella. Al internacionalizarse la aerolínea y ser comprada prácticamente regalada por el Estado de Chile a la familia Piñera, cambian a un diseño azul con una estrella estilizada. Y si sigo viajando, me encuentro con un cambio hasta de nombre. 

Vista de Alameda hacia la entrada calle Ahumada

En primer plano un bus Fuso de fabricación Japonesa

La ETC de Estado creada el 2 de mayo de 1953 substituye en sus funciones a la Empresa Nacional de Transportes Colectivos S.A. Esta última fue creada por la Ley 8.132 del 17 de julio de 1945. La ETCE aparte de tomar el control de los tranvías de Valparaíso, Viña del Mar y Santiago también se la agregaron rutas de autobuses de estas y otras ciudades. Los medios de transporte que operaba la ETCE eran autobuses, tranvías y trolebuses, de estos últimos era la única empresa nacional que los usaba. Además en Valparaíso, los funiculares Reina Victoria, Barón y Los Placeres (este último actualmente desaparecido) también estuvieron bajo su administración. Después del golpe cívico militar del 11 de septiembre de 1973 se empieza a reducir el presupuesto y la flota de transporte (tanto en vehículos como trayectos) y a otorgar cada vez más licitaciones de líneas y trayectoria a particulares.

El 30 de noviembre de 1981 la ETCE es disuelta y sus instalaciones son desmantelados (excepto las de calle Independencia, en Valparaíso, que albergaron a los trolebuses hasta el año 2002) y la flota de autobuses rematada. La administración de la ETCE estaba a cargo de un director (director general entre 1953-1960) nombrado por el presidente de la República, con una duración de 6 años, reducido a 3 años en 1960. Estaba asesorado por un Consejo de la Empresa.

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